Quito, 30 de abril de 2019

Redacción FIDAL

“Motivemos a nuestros estudiantes a mirar más lejos, que las clases van más allá de las cuatro paredes”

Este es el mensaje que brinda Pablo Tenesaca, docente de la Unidad Educativa Particular Rosa de Jesús Cordero, quien se convirtió, el pasado 16 de abril, en el ganador absoluto del XI Concurso Nacional de Excelencia Educativa, gracias al proyecto "Educando con las ciencias del Espacio. Astronomía y Astrofísica".

 

Conozca más sobre este profesor azuayo que se atrevió a innovar en su labor y ahora es considerado por FIDAL como el mejor maestro de Ecuador.

 

¿Cómo empezó su carrera como docente?

Mi pasión por enseñar surgió cuando tenía 18 años. Se me presentó la oportunidad de trabajar como profesor de ajedrez de niños y jóvenes, durante algunos años en diferentes instituciones; paralelamente, nivelaba en matemática a los octavos de básica en la Unidad Educativa Particular Rosa de Jesús Cordero. Luego de un tiempo pasé a ser profesor titular de la materia de Física en la misma institución y, hace 12 años, aproximadamente, inicié con la creación del Departamento de Astronomía y Astrofísica. Me he dedicado a la labor de la docencia por 22 años.

¿Qué significa para usted ser maestro?

Para mí ser maestro es una oportunidad única que se presentó en mi vida, en donde puedo compartir lo que modestamente sé, pero también aprender cada día de mis compañeros y estudiantes.

Es una labor de mucha responsabilidad, sacrificada, pero con grandes alegrías. Es una vocación que la pude descubrir y, desde ese momento, he disfrutado de lo que amo; por lo tanto, no lo considero un trabajo sino un servicio que puedo prestar a los que necesitan.

Cada año lectivo me emociona, en especial con las estudiantes que inician el Bachillerato, ya que por primera vez tienen la materia de Física y las clases extracurriculares de Astronomía y Astrofísica. Cuando hablo de lo asombroso que es el universo, de sus misterios y de todos los fenómenos que nos rodean las estudiantes atienden con gran emoción, y es el momento en el que puedo motivarlas y encender esa llamita de curiosidad que, quizá en algún momento, despierte a esa científica que ha estado dormida.

 

¿Cómo nació la idea y de qué se trata el proyecto "Educando con las ciencias del Espacio. Astronomía y Astrofísica" con el que se convirtió en ganador nacional del Concurso de Excelencia Educativa?

Mi proyecto se creó con la finalidad de motivar el estudio de la ciencia a través de la Astronomía y la Astrofísica, así como para reconocer el rol significativo que tiene la mujer en la ciencia. Promueve la investigación, el desarrollo de capacidades por medio de la experimentación y elaboración de actividades en beneficio de la comunidad educativa y de la sociedad ecuatoriana.

 

Al tratarse de un proyecto innovador en nuestro país, fue necesaria la implementación de un laboratorio, actualmente conocido como Centro de Ciencias Astronómicas Catalinas Cuenca (CCACC), en donde se establece un entorno apropiado para que las estudiantes en sus actividades extracurriculares desarrollen sus aptitudes investigativas.

 

La idea surgió con el objetivo de solucionar la pérdida de interés de nuestras jóvenes en la ciencia. Una amplia mayoría de estudiantes describe el contenido de las clases de ciencias como aburrido, difícil o alejado de su propia realidad. Además, a esto se suma una sociedad llena de prejuicios y estereotipos que impide que el interés y el compromiso por la ciencia en las mujeres no se sitúe en una posición de igualdad con los hombres.

La visión que tengo a futuro es que mi proyecto se pueda replicar en todo el territorio nacional y que sirva para animar e impulsar a todas las niñas y jóvenes a encontrar y expresar sin miedo a esa científica que llevan dentro.

 

¿Qué comentario merece su experiencia en el Concurso de Excelencia Educativa?

Fue una experiencia única y motivante, pero a la vez de gran responsabilidad. Conocer a docentes de calidad fue enriquecedor no solo en el aspecto académico sino también en el humano. Las conferencias a las que pudimos asistir fueron de calidad y pude aprovechar para aplicarlas en mis estudiantes. Saber de una entidad como Fundación FIDAL, que premia la labor docente, me dibujó un panorama esperanzador en donde tengo claro que el trabajo sí es reconocido y el docente es valorado.

 

 

¿Qué proyectos vendrán luego?

En este momento estoy trabajando en un proyecto muy interesante que tiene como objetivo principal la divulgación científica, que espero poder finalizarlo con mis estudiantes para el próximo año lectivo.

 

¿Qué mensaje daría a los profesores del país y de Iberoamérica para aportar significativamente en la educación?

El mensaje que modestamente podría compartir a mis colegas es que no se rindan ante los malos momentos, siempre hay un punto en el que nuestro trabajo va a tener los frutos esperados y que la pasión por enseñar nunca decaiga porque somos los forjadores de las sociedades presentes y futuras.

Motivemos a nuestros estudiantes a mirar más lejos, que las clases van más allá de las cuatro paredes, que tenemos un gran laboratorio para experimentar y aprender llamado Universo.

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